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Mesa regional MiPymes: la oportunidad de convertir la voz de las microempresas en decisiones que transformen.

por juan juan | Ago 5, 2026 | Estrategia | 0 comentarios

Hoy quiero compartir con ustedes la experiencia vivida el paso 29 de julio de 2026, donde se realizó la instalación de la “Mesa Técnica MiPyme” liderada por ACOPI Antioquia, la cual abre una oportunidad para fortalecer la representación de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Este espacio de conversación logró reunir actores empresariales, académicos, públicos y sociales, quienes buscarán organizar información, analizar las condiciones del sector y formular propuestas relacionadas con productividad, empleo, formalización, innovación, transformación digital y emprendimiento. Tuve la oportunidad de ser parte de esta apuesta, representando a los emprendedores del territorio, donde aportaremos el conocimiento y la experiencia que hemos construido desde Juan Innova en el diseño, formulación y ejecución de proyectos de fortalecimiento empresarial.

Muchos se preguntarán, ¿porqué otra mesa de trabajo regional? ¿qué la diferencia de los otros espacios?

A continuación, quiero socializar con ustedes un análisis separado en 7 grandes bloques que les dará una visión de las oportunidades y dinámicas que se podrían desarrollar a partir de esta mesa regional:

  • Importancia de las mesas empresariales:

Las mesas empresariales son necesarias, pero su valor no depende de la cantidad de asistentes, las fotografías de instalación o el número de reuniones realizadas, su utilidad se demuestra cuando se logran comprender los problemas de las empresas, establecer prioridades, movilizar capacidades y llevar propuestas sustentadas a los espacios donde se toman decisiones.

El reto de alineación y empatía con los microempresarios comienza al evitar que la Mesa Regional MiPymes se convierta en un escenario de conversación desconectado de la realidad cotidiana de quienes sostienen un negocio, generan empleo, pagan obligaciones, buscan nuevos clientes y enfrentan dificultades para financiarse, incorporar tecnología o cumplir los requisitos del mercado. Por lo tanto, se requieren de espacios de conversación más cercanos que identifiquen otros puntos de generación de valor para los empresarios, que los apoyen en afrontar escenarios reales de transformación de sus realidades del día a día.

Para lograrlo, el territorio no tiene que empezar desde cero. El Centro de Estudios de la Empresa Micro – CEM, dispone de encuestas, investigaciones, boletines e informes que permiten comprender el comportamiento de este segmento en Medellín, Aburrá Norte, Aburrá Sur y otras subregiones de Antioquia. Esta información puede ser uno de los principales soportes técnicos para orientar la agenda de la Mesa.

  • La empresa micro no es un actor secundario

La empresa micro constituye la base del tejido empresarial, según los resultados de la Encuesta Empresa Micro 2025, este segmento representó el 95 % de las empresas activas en Colombia, con 1.716.787 unidades productivas. En Antioquia concentró el 89 % del tejido productivo, equivalente a 222.244 empresas activas.

Otra investigación del CEM, enfocada en empresas micro emergentes, estima que este segmento representa cerca del 87 % de las empresas del Valle de Aburrá; aunque el porcentaje procede de una fuente y una metodología específica, la investigación permite dimensionar el lugar que ocupan estas organizaciones en la economía del área metropolitana.

Por lo tanto, hablar de fortalecimiento empresarial en Medellín y el Valle de Aburrá implica hablar de microempresas: tiendas, talleres, restaurantes, empresas manufactureras, firmas de servicios, comerciantes, proveedores especializados, negocios familiares y emprendimientos que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, madurez y consolidación. Sin embargo, reconocer su peso cuantitativo no significa tratarlas como un grupo homogéneo. Dentro de la categoría micro conviven negocios con ingresos limitados, empresas formalizadas que generan empleo, unidades con capacidad exportadora, organizaciones que venden por medios digitales y actividades económicas que todavía operan por fuera de los registros empresariales.

Una política o programa que ofrezca la misma solución a todas estas empresas corre el riesgo de no responder adecuadamente a ninguna.

  • Crear empresas es importante, pero también lo es ayudarlas a permanecer

Durante el primer semestre de 2025 se registraron 37.287 nuevas empresas en el Valle de Aburrá, lo que representó un crecimiento del 4,3 % frente al mismo periodo de 2024. El dato muestra que continúa existiendo disposición para emprender y formalizar actividades económicas. No obstante, la creación de empresas debe analizarse junto con las cancelaciones. En 2024 se constituyeron 31.312 empresas micro en el Valle de Aburrá, un 4,2 % más que en 2023. En ese mismo año se cancelaron 14.862 empresas micro, un incremento del 6,1 %. La creación creció, pero las cancelaciones aumentaron a un ritmo superior.

Fuente: CEM, con base en los registros públicos mercantiles de las cámaras de comercio de Medellín para Antioquia y Aburrá Sur.

La situación varía dentro del territorio. En 2024, Medellín concentró 21.640 nuevas empresas micro; Aburrá Norte registró 3.773 y Aburrá Sur, 5.899. En las cancelaciones, Aburrá Sur presentó una señal de alerta: reportó 4.848 cierres y un crecimiento del 15,1 % frente al año anterior.

Estos datos no permiten afirmar que toda cancelación representa el cierre definitivo de una actividad económica, esto debido a que una empresa puede cambiar de organización jurídica, trasladarse, dejar de renovar el registro o continuar operando informalmente. Sin embargo, el comportamiento confirma la necesidad de estudiar con mayor profundidad las condiciones de permanencia empresarial.

La Mesa Regional MiPymes debería contribuir a responder preguntas concretas:

  • ¿En qué momento cierran las empresas?
  • ¿Qué sectores presentan mayor salida?
  • ¿Qué barreras financieras o regulatorias influyen?
  • ¿Qué sucede después de la cancelación?
  • ¿Cuáles empresas sobreviven y qué capacidades desarrollaron para lograrlo?
  • ¿Cuáles son los proyectos productivos que requieren acompañamiento y financiamiento?

La política empresarial no debería medir únicamente cuántas empresas nacen, también tendría que observar cuántas permanecen, crecen, generan empleo y logran vincularse con nuevos mercados.

  • Una Microempesa con pocos activos y ventas inestables puede necesitar organización financiera, validación comercial y acompañamiento para permanecer.
  • Otra empresa con mayor capacidad instalada puede requerir crédito para expansión, certificaciones, tecnología, talento especializado o acceso a compradores de mayor tamaño.

La segmentación no debería utilizarse para excluir empresas, sino para ofrecer rutas de acompañamiento más pertinentes. Adicionalmente considero que la formalización no puede limitarse a matricular una empresa. Para el emprendedor, estar formalizado tiene sentido cuando facilita el acceso a sus clientes, activa medios de pago, logra acceder a mecanismos de financiación, formaliza el pago de seguridad social, se actualiza bajo esquemas de formación, se acerca a escenario de compras empresariales y entiende el ecosistema de programas institucionales que lo rodean y potencian en cada fase de fortalecimiento de su negocio.

  • Financiamiento conectado con el crecimiento

En 2025 se desembolsaron aproximadamente $840.000 millones en microcréditos en el Valle de Aburrá, un 19 % más que en 2024. Sin embargo, el CEM advierte que el costo del crédito continúa dificultando el acceso de las empresas micro a esta fuente de financiación.

El aumento del monto desembolsado no permite saber, por sí solo, si más empresas accedieron a crédito, si se concentraron los recursos en menos beneficiarios o si las condiciones financieras favorecieron inversiones productivas, es por esto que La Mesa Regional MiPymes debería diferenciar entre el crédito utilizado para atender necesidades inmediatas de caja y el financiamiento orientado a maquinaria, tecnología, capital de trabajo, certificaciones, apertura de mercados o desarrollo de productos.

El debate no puede concentrarse únicamente en cuánto dinero se colocó. También debe examinar tasas, plazos, garantías, acompañamiento y resultados empresariales que busquen entender con empatía los indicadores que generan un impacto real de transformación y no de supervivencia en el tiempo que se apalanca con los créditos.

  • Transformación digital según la realidad de cada negocio

Otro dato relevante que encuentro en el CEM, son las diferencias sectoriales en la comercialización digital: el 61 % de las empresas micro formales de servicios empresariales vende mediante canales digitales, frente al 31 % de las manufactureras. También identifica barreras relacionadas con costos, formación, infraestructura, disponibilidad de personal y resistencia frente a la adopción de nuevas herramientas.

Esto demuestra que la transformación digital no puede reducirse a abrir redes sociales o participar en una capacitación general.

  • Una empresa comercial: puede necesitar medios de pago, gestión de inventarios y comercio electrónico.
  • Una manufacturera: puede requerir software de producción, trazabilidad o automatización.
  • Una empresa de servicios: puede beneficiarse de herramientas de relacionamiento con clientes, analítica y gestión de proyectos.

Los programas deberían comenzar con un diagnóstico de madurez digital y avanzar progresivamente desde herramientas básicas hasta soluciones contables, inventarios, comercio electrónico, servicios en la nube, ciberseguridad, CRM, ERP, automatización o analítica de datos.

  • Acceso a mercados y encadenamientos productivos

Considero que empresa no se fortalece únicamente porque reciba formación, ¡necesita oportunidades para vender!

La Mesa Regional MiPymes puede contribuir a identificar las condiciones de entrada a cadenas de proveeduría, compras públicas, mercados corporativos, estrategias clúster y programas de internacionalización. También puede promover que las empresas contratantes revisen requisitos que excluyen innecesariamente a proveedores pequeños sin reducir los estándares de calidad, cumplimiento o seguridad.

El acompañamiento en este punto debe preparar a la empresa para responder a las exigencias del mercado: estructura de costos, capacidad de entrega, calidad, formalización laboral, sostenibilidad, tecnología, negociación y cumplimiento contractual.

  • El territorio ya cuenta con espacios de articulación

La Mesa Regional MiPymes no llega a un territorio sin antecedentes. Medellín y Antioquia han desarrollado diferentes mecanismos de colaboración entre empresas, universidades, entidades públicas y organizaciones de apoyo.

La estrategia Clúster de Medellín es una iniciativa de cooperación público-privada orientada al incremento de la productividad, el acceso a mercados, la formalización y la transferencia de prácticas entre empresas, su experiencia muestra el valor de organizar la articulación alrededor de actividades económicas y oportunidades concretas.

La Comisión Regional de Competitividad e Innovación de Antioquia - CRCI constituye otro referente para coordinar agendas departamentales y subregionales, sus proyectos han incluido oportunidades productivas, economía circular, sostenibilidad empresarial y desarrollo de capacidades para el empleo.

El Comité Universidad Empresa Estado - CUEE, (activo desde 2001), demuestra que la continuidad institucional puede consolidar relaciones entre actores y mantener escenarios de cooperación durante periodos extensos. Actualmente sus encuentros llamados plenarias, tienen una dinámica de programación de los primeros viernes de cada mes y normalmente se reúnen en la sede de Ruta N. Dentro de este comité existen subcomités que trabajan por las agendas territoriales, les recomiendo consultar las agendas de emprendimiento.

Todas estas experiencias de mesas técnicas no deberían verse como estructuras que compiten entre sí, la Mesa Regional MiPymes puede complementar su trabajo al incorporar con mayor claridad las condiciones de las empresas de menor tamaño y trasladar sus necesidades hacia instancias que ya cuentan con recursos, instrumentos y capacidad de ejecución.

Después de conocer estos 7 bloques investigados y analizados alrededor de esta oportunidad, nos podemos hacer la siguiente pregunta:

  • ¿Qué debería diferenciar a la Mesa Regional MiPymes?

En conclusión, identifico que la mesa puede aportar valor si adopta cinco compromisos de trabajo.

  • Una línea base pública y comprensible: Los análisis deben indicar con claridad la fuente, el territorio, el periodo y el tipo de empresas estudiadas. Los datos deben ser comprensibles para empresarios y emprendedores, no solamente para investigadores o funcionarios.
  • Una agenda limitada: Intentar abordar al mismo tiempo financiación, impuestos, productividad, digitalización, internacionalización, sostenibilidad, empleo, innovación y formalización puede dispersar los esfuerzos. Cada periodo debería concentrarse en pocas prioridades con posibilidad real de intervención.
  • Representación diferenciada: Deben escucharse empresas formales e informales, jóvenes y consolidadas, manufactureras, comerciales y de servicios, así como empresarios de Medellín, Aburrá Norte, Aburrá Sur y las demás subregiones de Antioquia.
  • Responsables y fechas: Cada propuesta debería identificar quién tiene competencia para implementarla, qué recursos requiere, cuáles aliados pueden participar y cuándo se evaluará su avance.
  • Indicadores de resultado: El balance no puede limitarse al número de reuniones, asistentes o documentos elaborados. Debe mostrar recomendaciones adoptadas, recursos movilizados, programas ajustados, barreras removidas, empresas vinculadas y cambios observados.

Cada iniciativa impulsada por la Mesa tendría que definir qué situación busca modificar, cómo se medirá, en cuánto tiempo y con qué información se verificará el resultado. Por esta razón, el relevante que el impacto debe plantearse desde el comienzo.

Una mesa puede reunirse con frecuencia y producir documentos técnicamente correctos, pero la prueba de generación de valor estará en las decisiones que logre incidir y en las mejoras que puedan observarse en el territorio.

El territorio ya cuenta con información, instituciones, experiencia empresarial y escenarios de articulación. El desafío consiste en conectar estas capacidades y convertir el conocimiento acumulado en decisiones coordinadas.

  • Los microempresarios de la región deben rodear estas nuevas iniciativas y las existentes aportando información sobre sus barreras, participar en diagnósticos y formular propuestas con escenarios de acción real y tangibles.
  • Las universidades continuar apoyando estas mesas técnicas procurando orientar capacidades de investigación hacia problemas empresariales concretos
  • Las instituciones públicas revisar la pertinencia de sus programas y responder frente a las recomendaciones que se sustenten desde estas mesas técnicas que serán la voz de la experiencia e impacto vivido por los beneficiados.

La Mesa Regional MiPymes será relevante cuando los empresarios puedan reconocer qué problemas llevó a la agenda pública, qué instrumentos ayudó a modificar y qué resultados produjo para la permanencia, el crecimiento y la productividad de sus empresas, por eso es clave exigirle método, continuidad, transparencia y resultados.